¿Primavera en Noviembre?

El pasado fin de semana (7, 8 y 9 de Noviembre) me quería despedir de los barbos hasta la próxima primavera.

No tenía muchas esperanzas en poder encontrar algunos de estos torpedos cerca de las orillas, pero al menos esperaba poder estar cerca del agua y si era posible conseguir alguna captura.

El fin de semana no podía comenzar peor, rachas de viento de 25 km/h, temperaturas de unos 12-14º C que por las noches llegaban a los 5º. Presentándose así el parte meteorológico desistí de acercarme al embalse más cercano y pasé los días en casa disfrutando con mi familia y pareja.

El lunes (Festivo en Madrid) era más esperanzador, el viento parecía haber amainado aunque la temperatura no había ascendido. Sin ganas de madrugar por aprovechar un poquito más el fin de semana de descanso me levanté a las 10 de la mañana y dispuse todo el equipo para ir a pasar una mañana en el embalse.

A las 11,30 estaba en la orilla del mismo, corría una suave brisa que no dificultaría los lances y que, en el caso de que avistara algún pez, podría intentar engañarlo con mis imitaciones.


Los inicios fueron esperanzadores, en una pequeña entrada que hacía el agua en la orilla del embalse y debido a que las olas eran un poco más altas que en el resto del embalse, dos barbos corrieron despavoridos al verse amenzados desde la orilla. En ese momento pensé que había perdido todas las oportunidades del día. Nada más lejos de la realidad, seguí avanzando por una orilla un poco más abrupta, sin ninguna playa y de gran profundidad, no se vislumbraba ningún pez y mis esperanzas se iban agotando. Cual fué mi sorpresa cuando 15 metros más adelante, en un parte en la que el embalse era regado por un arroyito (era más bien un chorro de agua continuo) se vislumbraban decenas de barbos en todos los niveles del agua, unos comiendo en el fondo, otros buscando alimento suspendido y por suerte para mí otros incluso comiendo en superficie. ¿Qué era aquello? ¿A qué era debido que se concentraran en esa única recula y que estuvieran tan activos con tanto frío? Todavía no he conseguido la respuesta y mi deseo es que siempre que vaya a ese lugar privilegiado los barbos se encuentren con la misma predisposición, aunque creo que con el frío invierno esto no se volverá a repetir hasta, al menos, febrero o marzo.



Me dispuse a lanzar una hormiga de ala de gran tamaño al agua justo donde un grupo de barbos se alimentaba a unos 10 cm de la superficie, sin titubear el primero de ellos tomó la mosca casí sin pensárselo, hoy era mi día de suerte, lo alejé del grupo de barbos para no asustar al resto y lo acabé llevando a tierra 50 metros a la derecha de donde se encontraban congregados.

Volví al lugar donde se concentraban y de nuevo, otro par de lances y otra tomada, otra carrera y otro barbo que tocó tierra. Aquello era el día perfecto.

Al final, conseguí llevar a tierra 8 barbos de buen porte, el más grande medía unos 53 cm y pesaba 1,720 kg (mi record actual), tuve una rotura por no tener en cuenta el cambio de terminal e incluso enganché uno a robo que se soltó posteriormente.



A medio día el viento empezó a hacer acto de presencia y dificultó los lances, además era hora de irse a comer, había sido la hora y media de pesca a mosca más intensa que había tenido.

Estoy deseando volver a ese lugar, lo intentaré en dos semanas, seguramente no haya ni rastro de los poderosos barbos, pero espero poder estar allí y que alguno me haga pasar un buen rato.

Además, espero que ese día pueda estar conmigo mi compañera de fatigas y que también ella consiga alguna captura como las descritas (Enhorabuena por tu primer gran barbo a mosca mi niña).

3 comentarios:

Javi Mateos dijo...

Por pequeño que fuese ese arroyito seguro q arrastro numerosos pequeños insectos y demas "cositas" comestibles por las amigos barbudos asi que encontrantes un buen filon Jaime, enhorabuena por esas capturas que cada vez escasearan mas, se nos viene encima el frio, ahhh y cuida de tu chica que sin ellas no somos nada bastante tienen con aguantarnos con lo pesaos q nos ponemos algunas veces con este nuestro mundillo.
Saludos

Jaime dijo...

Gracias Javi por tu comentario.

Yo también pensé lo mismo, que ese pequeño arroyo llevaría mucho alimento para los barbos, por eso espero y deseo que dentro de dos semanas siga siendo así y poder volver a disfrutar de estos torpedos.
Y con respecto a mi chica, espero que me siga acompañando como lo ha hecho hasta ahora.

Un saludo.

Raúl dijo...

Jaime campeón, enhorabuena!!

Y yo mordiendome las uñas en casa sin barbos. No creo que nos queden más cartuchos ya, es hora de intensivos y lucios, nos esperan 5 meses de laaaarga espera para toparnos de nuevo con alguno de nuestros barbudos.

Un abrazo!